lunes, 12 de junio de 2017

A LA HORA DE LA BRISA


Hablamos de entresijos, zonas de transición, de la franja de dimensiones variables que media entre un territorio y otro: la hora entre el día y la noche, la frontera entre la vida y la muerte, el tiempo de tránsito de un estado a otro. Las transformaciones suelen hacerse en gerundio.


También atañe al largo adios a la infancia coronada.
En el jardín que es la infancia, se conoce cada roca, su ubicación, sus detalles; las áreas de transgresión permitidas y sus fronteras que se empujan milímetro a milímetro. Del jardín domesticado quiere pasarse a conquistar el bosque salvaje, porque ese es nuestro espacio natural.


El título del traje se refiere al momento previo al descubrimiento de la transgresión, de la pérdida de la inocencia. La parte delantera muestra el árbol de oro con el fruto del conocimiento. La parte de atrás muestra a una centáuride, que es también un ser entre dos naturalezas, la humana y la animal: ella es nuestra guía por la noche en la cual, con los ojos cerrados y las manos extendidas hacia adelante, debemos distinguir a los árboles de oro.

A la hora de la brisa de la tarde, brilla la luz dorada entre el día de la guerra y la noche de los sueños.
Hace falta una sombra aliada para registrar ese momento.

Gracias a Claudia Rodríguez Gilly
por compartir su jardín


A partir de hoy, sólo quedan 8 días de #LaVuelta104.
Muchas están caminando desde la intimidad de los caracoles, en silencio.
Esa energía recogida, sumada, es muy poderosa.
Nos encontraremos para celebrar el solsticio, que también es un momento de paso de un estado a otro, en el recorrido del sol.


«Para escribir tengo que colocarme en el vacío.» —Clarice Lispector ~

3 comentarios:

claudia dijo...

Ser en el traje, en el umbral, fue sentir a la niña interna un tanto inquieta y revuelta, un poco en resistencia por tener que dejar su jardín y su corona, se siente injusto.
Se dejan piedritas-hojas-sorpresas-trofeos-encantamientos-imágenes-universos; lo que sigue tiene su tiniebla incierta luz de hilos dorados, que te arrojan con fuerza y por fuerza, me acompaño con la centaura venada sin retorno.
Gracias Novia Manca

La Novia Manca dijo...

Claudia querida, qué privilegio que me hayas invitado a tu jardín, los jardines que son infancia son territorios que están muy juntos, se continúan unos en otros.
Mientras pescamos la luz pronto, pronto, que no se vaya, otras cosas suceden, guiños de reconocimiento entre las niñas que siguen jugando allí, reconociendo cada hojita, cada piedra, cada brizna de luz, porque hey, todo está pasando ahora. Te quiero mucho.

marisela rondon parada dijo...

Con esa corona se puede ir al bosque, caminar y hacer el tránsito que requiere LA LOCA, por ahora está perdida otra vez, falta poco...