martes, 20 de junio de 2017

8.Girasol


Aquí está.
Día 8 y último día de #LaVuelta104.
Esta carta, el girasol, es una carta que se relaciona con el tema del tiempo, el tejido que nos sostiene.
Como el girasol, gira hacia la luz e irradia a su alrededor.
¿Qué hemos hecho hasta ahora? ¿Qué transformaciones podemos reconocer?
Hemos separado las semillas y las hemos colocado cada una en su frasco, para cuando las necesitemos: ya sea para sembrarlas, en el momento justo, o para ponerlas en el mortero y pilarlas para nutrirnos.
El girasol también tiene sus semillas.
El tiempo sincrónico es el que logra atar los hilos para facilitar los desplazamientos por los flujos de menor esfuerzo. Lograr desplazarse por el centro de esa corriente es bailar la corriente más veloz, la más expedita, la que llega más lejos. Produce vértigo, y exige mucha atención despierta (del tipo que hemos ido entrenando con este extenso ejercicio de intención y disciplina; y con cada uno de los micro ejercicios). Están entrenadas y tienen herramientas.
Ir por las orillas de ese río implica aferrarse de los juncos y las hierbitas, con el peligro de ir dando tumbos por las rocas.
El escarabajo posado en el centro habla de una anécdota de Jung, que popularizó el término; el escarabajo era para los egipcios símbolo de la vida que se extiende más allá de la muerte, y también se relacionada con el sol, que renace cada mañana.
Dormir es un poco morir, y cada mañana volvemos a la vida.

Gracias por acompañarme en esta larguísima y tan intensa vuelta.
Hemos crecido juntas, de maneras que todavía no podemos reconocer completamente.
Iremos encontrando huellas de esa transformación por el camino.
El girasol indica una encrucijada, por la que puede llegarse a muchos sitios diferentes.

Una bonita manera de honrar y agradecer los pasos juntas, es que dejes un comentario con tus impresiones, deseos, aprendizajes. Ha sido un viaje largo, este es el momento de despedirse con un gran abrazo.
Las quiero mucho!
Mañana celebren el solsticio honrando el sol.

El final es un inicio.


(Ya puedes pinchar la etiqueta y ver las 8 cartas que aparecieron en todos los días 8 en esta vuelta, a ver cuáles cartas te hablan, qué narrativa proponen; pero sobre todo te invito a revisar los 8 trajes TxT y seguir su orden, para retomar el hilo evolutivo de este viaje)

lunes, 19 de junio de 2017

7.Témpano

Hoy es día 7 del ciclo A LA HORA DE LA BRISA DE LA TARDE, un ciclo dedicado a los momentos que preceden la salida del Jardín. Mañana será día 8 y terminará #LaVuelta104. ¿Estamos listas?
Los días se encogen y estiran. Lentísimamente, milimétricamente, hemos llegado a los últimos dos días de esta larga caminata durante la cual nos hemos acompañado durante más de tres meses. Nos acercamos al solsticio, que será el miércoles 21 de julio: el día más largo para un hemisferio, el más corto para el otro.
En Venezuela corresponde al hemisferio norte, aunque por estar muy cerca del ecuador esa diferencia no es tan marcada como en otras zonas. De cualquier manera, dondequiera que estemos, el valor de esta fecha es que se trata de un momento en el cual la Tierra llega a un punto clave en su calendario, un punto que tiene que ver con los extremos de luz y oscuridad. De ese punto máximo (o mínimo, según se mire), irá cambiando gradualmente hasta alcanzar un punto de equilibrio en el equinoccio próximo, dentro de tres meses. Estos ritmos de luz y oscuridad están apegados a los ciclos de siembra y recolección, pues las semillas (de las que hablamos ayer) deben ser sembradas en los momentos justos para que se cumpla el milagro de la germinación-resurrección.

Y ahora, ¿qué tiene que ver con todo esto la carta de hoy?
Por un lado habla del agua contenida en el témpano: una cantidad muy grande de agua, que se congeló hace muchísimo tiempo, tanto que ya no recordamos toda la información que guarda en su memoria (porque ya sabemos que el agua tiene memoria). Pero a medida que se desplaza por aguas cada vez más cálidas, el témpano va derritiéndose y esa agua, con su memoria apresada, se libera en las aguas generales; de allí pasa al ciclo del agua, que regaremos luego sobre las semillas, y beberemos eventualmente, etc. Su origen, muy lejano, así como su destino, es el agua de vida. De momento está todavía presa en esa estructura cristalina que es el hielo.
El témpano, se sabe, flota, y eso hace que lo que se vea del témpano sólo sea una porción muy pequeña, un ínfimo porcentaje con respecto a lo que queda oculto. Y eso es lo que atañe al témpano.

Pero esta es una carta doble, que tiene otro lado.
Al voltearla, aparece su megela oculta, que es un pedernal: una piedra muy dura, llamada a veces sílex, que se usaba para crear una chispa al golpearla con otra; es decir, apta para invocar al fuego, opuesto del agua.
Al darle la vuelta, el témpano, que podría ser una amenaza (pero no es solamente un potencial peligro: es mucho más que eso, es una valiosísima memoria atrapada), se convierte en una herramienta para producir luz y fuego (eso que iba a buscar la Vassilissa a la casa de la BabaYaga).

Ustedes se dieron cuenta de que mañana es el último día, ¿verdad?
Digan lo que tengan que decir ahora. Abrazos.

(Ya puedes pinchar la etiqueta y ver las 8 cartas que aparecieron en día 7 en esta vuelta, a ver cuáles cartas te hablan, qué narrativa proponen.)



domingo, 18 de junio de 2017

6.Clasificar las semillas



Día 6 del ciclo A LA HORA DE LA BRISA DE LA TARDE.
¿Ya sienten el vértigo? Con esta carta son tres las que faltan para el final de #LaVuelta104.
¿Cuánto hemos caminado? ¿Cuánto hemos cambiado?
Vale la pena mirar hacia atrás, elegir una carta cualquiera, abrir el cuaderno y mirar qué nos dice el dibujo, dónde estábamos entonces. Pronto será el tiempo de los agradecimientos, reconocimientos, vacaciones.

#separa #clasifica #ordena #culmina #recapitula  #celebra 
(móntate en la cápsula del tiempo y viaja al año pasado, todo está pasando ahora)

Hoy es el momento de separar y clasificar las semillas.
De la montaña de semillas mezcladas, tomar cada tipo y colocarlo en su frasco.
El mijo en el frasco del mijo. La cebada con la cebada. El maíz con el maicito. La adormidera con la adormidera. Y así. ¿Cuántos tipos de semillas eran? En alguna parte leí que eran nueve tipos, pero no recuerdo dónde. Cada cosa con su cada cosa. Sabiendo separar, cada cosa donde corresponde.
¡Qué interesante operación!
Las separamos para que cada una esté junto a las de su clase: porque las semillas no se siembran todas al mismo tiempo, ni tampoco juntas en el mismo lugar: al crecer, se estorbarían una a la otra. A menos que estés haciendo un pan de siete granos, incluso en la cocina las semillas deben estar cada una en su frasco.
La operación de separar unas montañas de semillas mezcladas es una tarea que aparece en dos historias muy diferentes, lo cual confirma su altísima importancia simbólica.

Difícilísima, si no se cuenta con la ayuda inestimable de las hormiguitas de la intuición.
Inspírate en Vassilissa o en Psique: recurre al auxilio que te corresponde.


(Ya puedes pinchar la etiqueta y ver las 8 cartas que aparecieron en los días 6 en esta vuelta, a ver cuáles cartas te hablan, qué narrativa proponen.)