Este es el inicio; pero ¿cuándo empieza exactamente un viaje?
Esta Loca está caminando desde hace tiempo.
Hoy inicia un recorrido que será largo, pero como comentó el poeta Kavafis en su famoso poema Ítaca, el asunto no es preocuparse por los 104 días, ni temblar ante la perspectiva de si lograremos cumplir con el reto, o si podremos mantener el propósito, la intención y la disciplina.
El asunto es disfrutar el viaje, saber que el viaje es un viaje en solitario y al mismo tiempo un regalo fabuloso compartido, una fiesta con dones para todas: pues mientras más estemos enfocadas, mejor podremos afinar esas fuerzas sutiles que consiguen los milagros. Y eso irá aumentando, mientras más días pasen.
Así que alista tu brújula.
¿Qué quieres lograr tú?
Lo interesante es que sin importar cuál sea el propósito individual de cada una, todos se potencian al viajar en colectivo. Ahora, que si hubiese un propósito compartido...
Dibujo de Naky Soto: "Comienza la vuelta".
Con respecto a las imágenes: para este viaje, te propongo que hagas una reinterpretación de las cartas y los trajes, una cada día, a medida que vayan apareciendo. Me gustaría que este espacio sirviera de galería para mostrar el trabajo y los comentarios de las varias caminantes, para que su simbolismo se expanda. ¡Bienvenidas!
Puede ser con dibujos, pintura, fotografía, textiles, poemas, danza, grabados, cerámica o lo que mejor funcione entre tus manos. Será una manera de profundizar en el sentido de la imagen, y en la sincronización.
Aporta tu experiencia y tus impresiones en los comentarios.
La Loca sale a caminar pintada fuera de las rayas, todavía no sabe muy bien en qué se ha metido.
Pero le quedan varios días por delante para descubrirlo, andando.
El año pasado, el grupo Teatro Nueva Era presentó la obra Camille, sobre la artista Camille Claudel, cuya carrera como escultora fue interrumpida al recluirla su familia en un manicomio, donde murió treinta años más tarde. La obra me conmovió, asistí a varias de las presentaciones, esta es mi Camille.
La forma de desigualdad más agresiva que puede sufrir un ser humano es que sometan su existencia y sus méritos al olvido. Las mujeres saben de esto.
Camille Claudel, loca de amor, loca por las injusticias, loca por la
negación del justo reconocimiento, emprende
su largo camino por el bosque, pobrecita, que valiente. Dónde hubo una novia más
manca que tú, más herida, con las manos más cortadas: las manos que te servían
para mimar la arcilla y moldearla, caricia a caricia, en vida nueva. Hubo una
vez el placer y luego el olvido, la distancia mortal, la nada, con el recuerdo
del placer perdido. El olvido de tu amor, tu talento, tu existencia. De esto sabemos
las mujeres, por eso estamos locas.
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